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La imagen invisible de una visita

La imagen invisible de una visita

CGP/FBJ-25 - Literatura (cuentos)

Autor: Bazan, Juan F.

Título: La Imagen Invisible de una Visita.

Año de publicación: 1974.

Ciudad: Asunción.

Sello editor: Casa América S.A., 130 páginas.


Presentación de la edición

Con este volumen de cuentos, Juan F. Bazán confirma una vez más, desde el sonoro y fecundo silencio de su retiro, su condición de auténtico creador. Además de ser un acucioso analista de lo más actual de la narrativa nacional y latinoamericana, es el crítico de prosa delicada que se caracteriza por la “difícil sencillez”, y no sería errado afirmar el de mayor audiencia en el país.En la crítica ha impuesto un estilo ecuánime, maduro, cimentado en la serenidad y la comprensión, más allá de toda contingencia personal o circunstancial que con tanta frecuencia empaña al género.

Esta labor, cuya modalidad y equilibrio significan un jalón en la apreciación de la literatura entre nosotros, la apoya con obras de creación que guardan en la cresta de sus 74 años, el imponderable mérito de una mentalidad irredimiblemente joven, consecuente con este tiempo de angustia, crisis y promesas insospechadas. Lo cual sólo es posible lograr – como en el caso de Bazán – cuando el arte y la vida llegan a confluir en un fiel maridaje en el corazón del artista.

No muchos pueden, como Bazán, definirse exclusivamente por una vocación irreductible y una consecuencia engastada en la belleza, la verdad y la justicia. Cuando fue preciso, se alejó de las cosas de todos los días para entregarse a las cosas de todos los tiempos, sin escamotearse de las angustias del siglo, ni substraerse a las exigencias del arte, esa síntesis de dolor y de esperanza.

Sus relatos tienen expresión en una prosa cristalina y un lenguaje de inusitada riqueza poética: (“Amanecía. Parecía una lluvia sonora el canto de los pájaros”).

Es el escritor esencial, cuyo único objetivo apunta al destino y a los enigmas del hombre. En Bazán, como en pocos, la estética y la ética se confunden totalmente, porque tiene la comprensión perfecta de que en última instancia el problema del siglo, de la cultura y de la civilización es un problema moral. Esta posición ética puesta en el centro de sus concepciones hace que pertenezca a esa estirpe integrada por Manuel Ortiz Guerrero, José Asunción Flores, Herib Campos Cervera, Julio Correa, Justo Pastor Benítez, entre otros, que cimentaron la tradición de la cultura nacional, y para quienes la existencia ha consistido en un sacerdote sin claudicaciones en pro del hombre, de su cultura y su liberación.

De allí que espíritus como Bazán, han forjado en la angustiosa marcha de los días, una vida honrada y seria como fundamento de su obra, que resaltando por sus quilates artísticos, adquiere igual o mayor relevancia por el mensaje de una definición ejemplar.

Tal vez, el mejor mensaje que pueda recibirse de una personalidad fiel a sí misma en las virtudes cardinales de la hombría de bien, es la fisonomía de una vida honesta como la de Bazán, digna y sin concesiones en un tiempo en que se pretenden imponer modalidades subalterna cuando no bastardas. Entonces la misma existencia del escritor, del artista adquiere la relevancia de una obra de arte. Máxime cuando se está enfrentando la hora en que al igual que un pensamiento de enjundia o una prosa trascedente, es relevante o más una amistad exquisitamente forjada o una vida mantenida incólume a lo largo de todas las pruebas e infortunios que fueron su precio.